Cuando el mal se disfraza de justificable

Desde que el hombre cayo en Adán, el mal ha estado acompañando a los hombres, y algo que me llama la atención de este, y es que, el mal se vuelve o disfraza de justificable. Hoy muchos hacen cosas malas que justifican, algunos para mejorar su situación económica, otros lo hacen según ellos para las buenas obras. Lo que ocurre es que para Dios que lo juzga todo lo que es bueno y lo que es malo está completamente bien definido.

Por ejemplo en nuestra sociedad latinoamericana a nivel de empresas vemos muy seguido como sus directivos buscan sacar provecho económico a parte de su salario, generalmente sobre facturando obras que no poseen ese valor de factura o sencillamente facturando obras que nunca se hacen. Vemos también como nuestras vías y carreteras por ejemplo muchas veces están en mal estado por no decir casi siempre, porque fueron hechas sin excelencia, con el fin de sacar partido económico tanto contratistas como gobernantes.

Por otro lado tenemos hechos delictivos, los cuales hacen creer a muchos que pueden hacer esto y que no va a pasar absolutamente nada. Hemos visto como personas se prestan para crear pequeñas empresas o fundaciones con las cual lavan dinero a narcotraficantes. También hemos visto como muchos se prestan para ser testaferros de otras personas que por algún motivo no pueden tener su dinero y propiedad visibles ante la ley.

Todo esto que camina por debajo de cuerda como decimos en Colombia, no solo constituye delitos para un estado sino que es pecado ante Dios y por ende terminarán estas personas siendo merecedoras de la justicia divina. Algunos piensa que por haberlo hecho durante mucho tiempo sin ser sorprendidos, siempre va a ser así, pero Dios tiene un día en que nadie se escapa de su mano justiciera.

En la Biblia encontramos muchos pasajes de personas que incumplían con lo que Dios les determinaba y terminaron probando la justicia del Señor. Uno de ellos fue Acán quien tomó del botín prohibido y hizo que Israel perdiera batallas contra sus enemigos por esta mala acción. Su fin fue muerte, no solo de él sino de toda su parentela (Josué 7). También encontramos el caso de Amán (podemos leer en el libro de Ester capitulo 5 al 7), el cual terminó colgado en su propia horca debido a que quiso matar a Mardoqueo. Y el más conocido fue Judas Iscariote quien traicionó al Señor y terminó ahorcándose en el terreno que compró con el dinero que le dieron para traicionar a Cristo.

En Proverbios 5:22 se nos dice: “Prenderán al impío sus propias iniquidades, Y retenido será con las cuerdas de su pecado.” Hoy te motivo a que salgas de las malas acciones, que tal vez durante mucho tiempo no te han pasado factura, pero que indefectiblemente llegaran. Entrégate a Jesús, búscalo, pídele perdón y síguelo, porque ciertamente no en vano llegaste a este artículo, lo más seguro es que Dios te trajo para que reflexiones y puedas salir a tiempo de los lazos del pecado.

Que Dios te bendiga

Nelson Vergara

Video complementario