El poder de la oración

En estos últimos años he servido al Señor como consejero a nivel de Colombia en la Asociación Evangelística Billy Graham. Los consejeros tenemos el trabajo de dar los consejos pertinentes y necesarios a las personas que nos visitan para que ellos puedan salir o soportar las situaciones de la vida.
Muchas personas creen que Dios es el genio de la lampara de Aladino, y otros creen que Dios es un amuleto que se puede usar para los momentos de dificultad. Pero la realidad es otra, Dios es una persona como lo es usted y yo, Dios es esa persona que tiene todo el poder para hacer lo que su voluntad desee, pero Dios también se reserva el derecho de actuar a su manera y en su tiempo.
Ahora como no sabemos cómo va a resolver Dios nuestras situaciones, debido a que es un Dios que no podemos comprender (Romanos 11:34-36) solo nos toca confiar y esperar en oración la repuesta divina. Y es aquí donde deseaba llegar, y es que los creyentes tenemos algo que como dice la misma Biblia “puede mucho” y es nuestra oración. La oración del creyente puede mucho como dice Santiago 5:15-16 no porque el cristiano tenga poder por sí mismo, no, sino porque el cristiano tiene un Dios poderoso que responderá a esa oración.
Volviendo a lo de mi trabajo como consejero voluntario en el equipo de Colombia de la Asociación Evangelística Billy Graham, cuando me llegan las situaciones de las personas casi siempre la respuesta es la misma, y es, “Tenga un tiempo de oración diario con Dios donde usted hable de su situación con Él y nosotros estaremos orando por usted también.” Realmente no hay otra solución, todo se basa en Dios, y en mantener la oración constante hasta que Dios responda como Él desea, que seguramente será la mejor respuesta.
Para soportar lo anterior, existe un pasaje en Lucas 18:1-8 y es la parábola de la viuda y el juez injusto, en esta porción bíblica se cuenta que una mujer viuda iba seguidamente donde este juez a pedirle que le hiciera justicia, ósea que fallara en favor de ella. El juez cansado de la intensidad de la viuda le hace justicia, y Cristo al finalizar ese pasaje dice:
“Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?”
Aquí hay dos cosas que destacar si deseamos hacer bien una oración a Dios, primero que indefectiblemente Dios responderá a sus escogidos, ósea a los creyentes y segundo, para que ocurra esto el creyente debe clamar día y noche sin desmayar. Las oraciones eficaces con Dios son tiempos prolongados en el cual nosotros sus hijos debemos gastar un buen tiempo diario, durante varios días, tal vez meses o años para que Dios responda. Es cierto que Dios puede responder de inmediato, pero también es cierto que generalmente Dios espera tiempos de oración constante en los que le solicitan algo.
Para concluir solo te puedo decir, si deseas que Dios te responda a tu oración, debe ser constante, debes ser agradecido (1 Tesalonicenses 5:18), debes presentarte ante Dios humildemente (Salmos 51:17), pedir todo solo en el nombre de Jesús y no de otras personas como vírgenes y santos (Juan 14:13).
Que Dios te bendiga.
Nelson Vergara

