Bástate de mi gracia

En 2 Corintios 12:1-10 el apóstol Pablo inicia esta porción bíblica comentando que hacía catorce años tuvo una experiencia sobrenatural que lo llevó al tercer cielo donde está Dios. Pablo fue al paraíso donde escuchó palabra que él no pudo explicar después, fue un hecho sublime algo celestial. Pero Pablo también entiende que un hecho como ese lo podría hacer gloriar y hasta sentir que debía recibir elogios. Ahora él comprende que el mismo Dios con una enfermedad dolorosa en su cuerpo, se encargó de mostrarle que aun viviendo un hecho como ese, él seguía siendo débil como cualquier ser humano y no digno de gloria.
Tal vez usted ha visto hombres que son líderes de iglesia, y que tienen un ego elevado que los exalta y los llena de vanagloria, al punto que exigen reverencia de sus feligreses. Este comportamiento es normal en los seres humanos, aunque pecaminoso, creerse más que otros por el hecho de que ha experimentado algo con Dios, no es extraño encontrarlo en la historia de la humanidad, pero como Dios sabe todo eso, a Pablo le puso esa enfermedad, la cual el mismo Pablo la describe como “Un aguijón en su carne.” El tipo de enfermedad no se explica en el pasaje, pero como Pablo nos informa, debía ser muy dolorosa, al punto que la iguala a una bofetada de un mensajero enviado por el diablo.
Pablo sigue diciendo en el pasaje que rogó tres veces a Dios que le quitara la enfermedad, pero Dios le respondió que se bastasse de su gracia. La pregunta que nos podemos hacer en este punto del texto, ¿Cómo es que la solución que da el Señor a Pablo es su gracia? Generalmente lo que creemos, es que Dios después de un tiempo de oración y ruego, debe sanar nuestras dolencias y seguramente Pablo también lo creía así, pero Dios no respondió de esa manera.
Por lo anterior no quiero decir que Pablo no fue sanado por Dios, seguramente sí lo fue, pero bajo su gracia. La gracia de Dios no es una fórmula mágica que resuelve problemas inmediatamente, si usted lee con cuidado el pasaje lo que dice en el verso nueve es que Dios permite ese dolor en Pablo porque en la debilidad de los hijos de Dios es donde Él se gloria.
El que Dios se gloríe en nuestras debilidades significa que Dios nos hace pasar por situaciones dolorosas para que podamos crecer en Él. Y crecer en Él es fortalecernos en fe al punto que dependemos completamente de Dios y no de las soluciones que se nos cruzan por la mente.
Usted no se ha dado cuenta por ejemplo, que cuando tenemos problemas financieros, hasta pensamos en soluciones pecaminosas para poder salir de ellos, una de estas es comprar lotería, sabiendo que la lotería es un juego de azar muy engañoso que a Dios no le gusta. Ahora la diferencia entre las soluciones de la mente y la solución de la gracia de Dios, es que esta última es completamente eficaz, mientras las de la mente generalmente terminan en fracaso o un problema mayor.
Mi recomendación es que cuando estemos en situaciones difíciles, oremos a Dios, esperemos en Él, busquemos consejería si la necesitamos, hagamos solo las acciones coherentes necesarias no pecaminosas para que en su tiempo Dios se gloríe y veamos la respuesta de su santa voluntad. Les aseguro que Dios siempre dará la mejor solución para nuestros problemas.
Que Dios me los bendiga.
Nelson Vergara

