Felipe y el eunuco, método eficaz de evangelización

En el libro de Hechos 8:26-40 encontramos el famoso pasaje bíblico de Felipe y el eunuco, un pasaje muy usado para entrenar cristianos que desean evangelizar. Recuerdo que Liga Bíblica Colombiana en la primera década de los anos 2000, tenía un proyecto de capacitación para iglesias que ellos llamaron “Proyecto Felipe” donde enseñaban basado en este pasaje como se debía evangelizar.

Pero volviendo al pasaje en sí, encuentro varios puntos importantes que debemos tener claro para hacer una evangelización eficaz. El primero es que el pasaje dice en el verso 26 “Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto”  Y en el verso 29 dice “Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro.” Este primer punto, es entender que hay un interés de Dios en esa persona que se va a convertir a Cristo. El pasaje nos muestra que había un interés de Dios por el eunuco, al punto que primero un ángel de Dios guía a Felipe y después el mismo Espíritu Santo le dice que debe hacer. 

Lo anterior no significa que debe ser así siempre, osea mediante una revelación especial o sobrenatural para evangelizar, es más, hoy Dios no lo hace así porque la orden ya está dada en su palabra. En Mateo 28:16-20 aparece esa orden y la conocemos como la gran comisión de nuestro Señor Jesucristo, la cual reza "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado." Entonces debemos tener claro que Dios es el que empieza todo y cada vez que estemos ante una persona exponiendole el evangelio es bueno motivarnos porque tal vez esa persona es un escogido del Señor, lo cual sabremos con el tiempo.

El segundo punto es conocer si la persona ha tenido un trato previo con Dios. En el caso del eunuco, este venía leyendo un pasaje de la Biblia, el cual era Isaías 53:7–8 donde claramente el profeta Isaías habla de Cristo. Esto es importante porque debemos estar claro que Dios es quien hace su obra y si Dios va a salvar a una persona lo seguro es que de alguna forma ha tratado con esta antes. Cuando estudiamos teología, sabemos que la regeneración es primero que la conversión, porque una persona no puede convertirse si no ha sido revivido de sus delitos y pecados en los cuales estaba muerto (Efesios 2:1), y un muerto no entiende. En este punto del pasaje, deja ver que, de alguna forma la persona cuando está en el plan de Dios, seguramente debe experimentar una inquietud antes, sobre conocer a Dios de alguna manera. Recuerdo que en mi caso casi dos meses antes de que una persona me predicara el evangelio de Cristo, se me había dado por leer la Biblia en algunos pasajes, lo cual considero que fue la inquietud que puso Dios en mi vida.

Ahora creo también que esta inquietud puede ser diferente en cada persona,  la mía parecida a la de eunuco,  tal vez la de otra persona es un sentimiento por conocer más de Dios,  o como le pasó a un hermano cristiano que tengo, que fué a la iglesia porque en esta se congregaba una dama que a él le gustaba, y terminó siendo tomado no por los brazos de esta dama sino por el evangelio de Cristo. Por eso, es que no debemos creer que Dios hace las cosas como una regla de tres, es diferente de persona en persona, lo único cierto es que va a dar el mismo resultado y es la conversión de esta.

El tercer punto es cerciorarse si la persona ha entendido de que trata el evangelio. En los versos 34 y 35 se nos presenta que el eunuco no entendía el pasaje de Isaías, pero deseaba saber de quién trataba y la Biblia dice en esta porción “Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe:  Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro? Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.” Aquí llegamos a algo importante de la conversión de las personas y es que Dios se encarga de aclarar su plan de salvación. Es importante para todo nuevo convertido conocer claramente lo que ocurrió con Cristo, y por qué Él se tuvo que sacrificar por nuestros pecados.

El gran misterio de los siglos, es definitivamente el Evangelio del Señor Jesucristo y estoy convencido que todo creyente por obra de Dios lo entenderá plenamente. Recordemos lo que Cristo le dijo al apóstol Pedro en Mateo 16:15-17: “Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.   Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.” Definitivamente saber que Cristo es el mesías prometido es una revelación de Dios en el creyente.

El cuarto y último punto es cerciorarse que la persona ha creído realmente. La Biblia nos enseña en los versos del 36 al 38: “Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?   Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes.  Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.  Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó.”  El eunuco desea bautizarse, pero Felipe se cercioró, si realmente el eunuco había creído. Sencillamente porque no puede bautizar a una personas que no entiende o no cree en el evangelio de Cristo.

Como conclusión podemos afirmar que este pasaje nos ayuda mucho para comprender qué pasa en las personas que Dios ha escogido para salvación en su conversión,  y también nos muestra, qué cómo evangelizadores debemos tener muy presente el estado de comprensión de la persona sobre el evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Si tenemos alguna duda, es muy saludable invitar a la persona a que se discípule mediante un estudio de las escrituras y ver a través del tiempo la comprensión que esta obtenga, dandonos asi certeza si realmente Dios lo ha traído a los pies de Cristo. 

Hoy se comete en muchas congregaciones el error de creer que una persona se convierte a Cristo porque hace una oración de entrega, lo cual es falso, por el proceso que hemos visto en este artículo. Una persona en nuestros tiempos debe ser preparada para convertirse, no solo por el trato que Dios hace en esta, sino también por el acompañamiento que la iglesia le hace en conocer claramente la doctrina del evangelio de Cristo. Por esto las iglesias bíblicas en nuestros días y siempre no han usado la oración del pecador como le llaman algunos, como un elemento evidencial y necesario de conversión.

Que Dios me los bendiga.

Nelson Vergara