La iglesia de hoy sin el pensamiento profundo

A través del tiempo hemos visto que la cristiandad pierde el amor por el conocimiento de Dios, por la sencilla razón que este se obtiene aplicando el pensamiento profundo a las escrituras, para así conocer realmente lo que Dios nos quiere enseñar. El pensamiento profundo se define como la capacidad de analizar, reflexionar y comprender algo más allá de lo superficial, buscando causas, relaciones y significados más complejos.
Para colmo de males el mundo vive el auge del “Rapidismo” un término que, aunque no se ha formalizado en la psicología o en la filosofía, describe una forma de pensar o actuar basada en la rapidez excesiva, muchas veces sin suficiente análisis. En el “Rapidismo” la toma de decisiones es demasiado rápida, se piensa de forma superficial, se actúa por impulsos y no se analiza las consecuencias de las acciones.
Esta nueva cultura, si así se le puede llamar, es impulsada por el mal uso de las nuevas tecnologías de la comunicación e información. Y digo lo anterior porque las cosas no son malas por sí mismas, malo es el corazón del hombre que no las usa siempre para su bien. Hoy tenemos el internet, el ChatGPT y otros aplicativos que nos ayudan mucho para que podamos estudiar la palabra y ver las diferentes doctrinas y pensamientos que en el tiempo aparecieron alrededor de esta.
Lamentablemente el cristiano de hoy tiende a no analizar de manera profunda las escrituras. Muchos leen porciones bíblicas cortas que le llegan a diario por las redes, pero no cruzan el umbral de investigar profundamente cual es el contexto de estas. Por otra parte, no hacen estudios sistemáticos de libros de la Biblia, no buscan apoyo en comentaristas especializados y casi nunca tratan de tener una reunión con cristianos más crecido o con su pastor para debatir temas controversiales.
Es tan grande la crisis que hay mega iglesias que no saben que doctrina siguen. Hace algunos años vi por televisión un pastor de una mega iglesia colombiana decir que su iglesia no era ni calvinista ni arminiana, me pregunto ¿sabía ese pastor lo que decía? Creo que no, sinceramente cada día me convenzo más que muchas iglesias evangélicas están más interesadas en el milagro, en la emoción y en la parafernalia que en el estudio concienzudo de la palabra de Dios. Son pocas las iglesias conservadoras las que mantiene la llama encendida, pero con dificultad, por la sencilla razón que son minoría en el gran conglomerado evangélico.
Siempre que toco este tema recuerdo la porción de Oseas 4:6 donde la Biblia reza: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.”
Para concluir este artículo, invito a todos mis lectores a que se motiven por el estudio profundo de la palabra de Dios, que pidan a sus iglesias no abandonar el estudio teológico y bíblico necesario para la edificación del cuerpo de Cristo, a no dejar morir la escuela dominical y a expandir el evangelio de Cristo no solo con la predicación de las buenas nuevas de salvación sino también con el estudio de la teología sistemática necesaria para enrutarnos al crecimiento de Dios.
Dejo abajo un video del ministerio BITE acerca del tema.
Bendiciones
Nelson Vergara

